¿Qué pasa con los hijos si un padre renuncia a una herencia? Lo que dice el Tribunal Supremo en 2026

Las herencias pueden complicarse mucho cuando un heredero decide renunciar. Y más todavía cuando el testamento incluye una cláusula de sustitución para que, si un hijo no llega a heredar, sean sus propios hijos (nietos del fallecido) quienes ocupen su lugar. Esto es precisamente lo que ha tenido que resolver el Tribunal Supremo en su Sentencia núm. 1029/2026, de 25 de junio de 2026.

Renuncia-a-la-herencia

La cuestión era bastante clara: si un hijo renuncia a la herencia, ¿pueden sus hijos (nietos del fallecido) recibir también la parte de legítima estricta que le correspondía?

La respuesta del Tribunal Supremo es no.

En la sentencia indicada, se trata el asunto de una madre que hizo testamento dejando sus bienes a sus dos hijos y a sus nietos (hijos de otro hijo que había fallecido antes). Además, incluyó una cláusula de sustitución vulgar: si alguno de sus herederos no podía o no quería heredar, sus descendientes ocuparían su lugar.

Después de fallecer la madre, sus dos hijos vivos renunciaron a la herencia.

Los nietos de los hijos que habían renunciado entendían que, gracias a la cláusula de sustitución, ellos debían recibir lo que habría correspondido a sus padres, incluida la legítima estricta. Pero otra de las nietas no estaba de acuerdo. Defendía que la legítima estricta tenía un tratamiento diferente y que, al renunciar sus tíos, esa parte debía repartirse entre los demás legitimarios.

El Juzgado y la Audiencia Provincial de Sevilla dieron inicialmente la razón a los hijos de los renunciantes. Sin embargo, el Tribunal Supremo ha cambiado ese criterio. La clave de lo que indica el Tribunal Supremo está en distinguir entre la legítima estricta y el resto de la herencia.

La legítima estricta es la parte de la herencia que la ley reserva obligatoriamente a determinados herederos. Por eso, el testador no puede disponer libremente de ella. Así que, aunque el testamento diga que los hijos serán sustituidos por sus descendientes si renuncian, esa sustitución no puede aplicarse a la legítima estricta. Cuando un hijo renuncia a esa parte, sus propios hijos no pasan automáticamente a ocupar su lugar como legitimarios.

En otras palabras: renunciar a la herencia no sirve para que la legítima pase directamente a los hijos del que renuncia. Esa parte se reparte entre los demás legitimarios que tengan derecho a ella.

Pero con el resto de las partes de la herencia (tercio de libre disposición y tercio de mejora) sí puede funcionar la sustitución prevista en el testamento.

En resumen:

  • Legítima estricta: no se aplica la sustitución vulgar. La parte del hijo que renuncia corresponde a los demás legitimarios.
  • Tercio de mejora: sí puede funcionar la sustitución, por lo que los descendientes pueden ocupar el lugar previsto por el testador.
  • Tercio de libre disposición: también puede aplicarse la sustitución vulgar según lo establecido en el testamento.

Por tanto, no toda la herencia se trata igual cuando alguien renuncia.

Esta sentencia nos transmite lo siguiente: renunciar a una herencia no significa necesariamente que lo que te correspondería vaya a pasar a tus hijos. Si un padre o una madre renuncia pensando que así sus hijos recibirán su parte, hay que tener en cuenta que esto no funciona igual con la legítima estricta. Esa parte está protegida por la ley y, en caso de renuncia, puede terminar correspondiendo a otros
legitimarios.

También es importante tenerlo presente a la hora de hacer un testamento. Una cláusula de sustitución vulgar redactada de forma general no permite saltarse las reglas de la legítima estricta.

En definitiva, esta sentencia recuerda algo importante: la voluntad de quien hace testamento cuenta, pero tiene límites. Cuando entra en juego la legítima estricta, es la ley la que marca hasta dónde se puede llegar.

Por eso, antes de renunciar a una herencia o de redactar un testamento, conviene analizar bien qué consecuencias tendrá la decisión y sobre qué partes de la herencia puede operar realmente una sustitución.

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